El yoga y la mujer: beneficios para cada etapa de la vida

El yoga y la mujer durante el embarazo

El yoga para embarazadas tiene por objetivo mantener la conexión con el propio cuerpo y las transformaciones que ocurren durante la gestación.

Además contribuye a  cuidar la postura de la columna para prevenir dolores de espalda y mantener las condiciones óptimas para una respiración natural amplia. Una respiración amplia lleva a un estado general de más calma.

A partir del tercer mes de embarazo, si no hay contraindicaciones, la práctica del yoga es una buena forma de prepararse para los meses venideros y para el parto.

Yoga para la menstruación

El ciclo menstrual de la mujer implica una serie de cambios hormonales que se producen cada mes. A veces se pueden producir alteraciones periódicas que pueden implicar, entre otras cosas, irritabilidad, dolores pélvicos o sangrados abundantes.

El yoga, practicado con regularidad, puede contribuir a reducir molestias asociadas con el ciclo menstrual, ayudando a mantener un periodo regular, calmar el sistema nervioso y equilibrar el sistema endocrino.

Durante la menstruación no conviene practicar inversiones ni posturas demasiado vigorizantes. Si la menstruación es muy abundante, lo más adecuado será practicar posturas restaurativas, que no obstruyan el flujo menstrual. Por lo general, las posturas más aconsejables durante la menstruación son Supta Baddha Konasana, Janu Sirsasana y Upavista Konasana.

Para aliviar los síntomas del síndrome premenstrual son adecuadas las posturas que tonifican el sistema nervioso y alivian la irritabilidad, ayudando a recuperar energía. Algunas  posturas aconsejadas son Adho Mukha Svanasana, Sarvangasana y Prasarita Padotanasana. 

Yoga para la menopausia

Las posturas de yoga para la menopausia y el climaterio son muy útiles para acompañar  la mujer en esta transición hacia una nueva etapa vital.

Este momento de transición, con sus  fluctuaciones hormonales, puede generar molestias a nivel físico e inestabilidad emocional. El yoga puede ayudar a integrar los cambios físicos con armonía y a vivir la premenopausia y la menopausia como algo positivo.

Las posturas más aconsejables durante la menopausia son las que ayudan a reducir los efectos de los cambios hormonales y las que equilibran el sistema endocrino. Las posturas invertidas permiten que la sangre oxigenada fluya hacia las glándulas de la cabeza y el cuello y las flexiones hacia adelante masajean los órganos abdominales. Por tanto, se aconsejan posturas como Adho Mukha Vriksasana, Sarvangasana, Janu Sirsasana. No hay que olvidar que las posturas deben enfriar, calmar y tonificar las glándulas  suprarrenales, que van a contribuir a la producción de estrógeno una vez que los ovarios dejen de hacerlo.

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